15 de abril de 2007

Eternal sunshine of the spotless mind


Hay personas que se meten en la cabeza y quedan dando vueltas como la canción más pegote. Y la pones una y otra vez hasta silbarla en tus sueños. Hasta que la canción pasa de moda, ya no la tocan en la radio y sólo te quedó el cd “que habías compilado”, en un eterno repeat. No te la puedes sacar de la cabeza. Estás atrapado, aunque lo disimules tan bien. Porque quizás al frente de los demás ya estés escuchando otra cosa, cambiaste el disco o de estilo. Pero cuando nadie te ve, sigues apretando play y mirando para atrás.
Hasta la mejor de las canciones se puede transformar en una pesadilla. Soundtrack maldito. Así suenan los recuerdos cuando algo se finaliza. Entonces a uno no le queda más que retrocederlo una y otra vez, intentando decifrar la escena exacta donde la historia dejó de funcionar. Eso, o apretar rec y empezar a grabar encima de la misma cinta.


Joel, salta entre memoria y memoria se da cuenta de que hasta las cosas más terribles a veces merecen una segunda oportunidad.


Lo más estúpido que uno puede hacer en la vida es escaparse de lo que duele. Vaciar recuerdos es negarse a aprender algo y condenarse a repetir lo mismo. Entonces Joel descubre que si la borra a ella, borra parte importante de él. Que si sacamos cada grito, cada llanto, cada pelea, tenemos que sacar cada risa, cada beso, cada caricia juntos.  Acordarse de lo bueno y lo malo es obligación, sobre todo en estos tiempos que no están para andar olvidando las veces en que uno fue feliz. Son momentos escasos




"Es doloroso tratar a alguien tanto tiempo y terminar siendo un desconocido" .









[nunca consideré el contenido real de ésta película, hasta hoy]
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